Oshogatsu: el Año Nuevo japonés

Por Yen & Zen · · 4 min de lectura

El Oshogatsu (お正月) es la celebración más importante del calendario japonés. Más que el equivalente de Navidad y Año Nuevo juntos, es el momento en que Japón se detiene — las ciudades se vacían, las familias se reúnen, y casi todo cierra durante los primeros días de enero. Para un viajero que llega en esas fechas, la experiencia puede ser tanto fascinante como desconcertante: los templos están llenos de gente, pero los restaurantes y tiendas habituales pueden estar cerrados.

La víspera: Omisoka

El 31 de diciembre se llama Omisoka (大晦日). A diferencia de la noche de fin de año occidental, la tradición japonesa no es tan festiva ni tan enfocada en el momento del cambio. La televisión emite el Kohaku Uta Gassen (紅白歌合戦), el concurso musical más visto del año en NHK, donde los artistas más populares del país actúan divididos en equipo rojo y equipo blanco. Muchas familias lo ven juntas.

A medianoche, los templos budistas tocan la campana 108 veces — el número corresponde a los 108 bonno (煩悩), los deseos mundanos que el budismo considera fuente de sufrimiento. El ritual se llama Joya no Kane (除夜の鐘) y la campana empieza a sonar antes de medianoche para terminar en el nuevo año. En los grandes templos como Chion-in en Kioto o Zojoji en Tokio, es posible escuchar la campana en directo.

Los toshikoshi soba (年越しそば) — fideos soba que se comen en la víspera — son otro ritual habitual. La idea es cruzar el año con algo que se pueda “cortar” fácilmente, como los fideos largos: cortar el año viejo, empezar el nuevo.

El hatsumode

La primera visita del año a un templo o santuario se llama hatsumode (初詣) y es uno de los momentos más concurridos del año en Japón. Los tres primeros días de enero los santuarios y templos más famosos reciben millones de personas. Meiji Jingu en Tokio, Naritasan Shinshoji en Narita y Fushimi Inari en Kioto están entre los que más visitas reciben.

En el hatsumode se hace la primera ofrenda del año, se saca un omikuji (御御籤, un papelito de fortuna aleatoria) y muchas personas compran un hamaya (una flecha decorativa que aleja los malos espíritus) o un amuleto del año nuevo. El hamaya del año anterior se devuelve al mismo templo o santuario para que lo quemen.

Si visitas Japón en estas fechas, el ambiente de los templos durante el hatsumode es algo que no tiene equivalente en ningún otro momento del año: colas largas pero ordenadas, incienso, el frío de enero, vendedores de comida callejera alrededor y la sensación de estar viendo algo muy propio de Japón.

El osechi y el ozoni

La comida del Año Nuevo tiene sus propios rituales. El osechi ryori (おせち料理) es una serie de platos elaborados que se preparan en los días previos y se guardan en cajas lacadas apiladas llamadas jubako (重箱). Cada plato tiene un significado simbólico: las gambas cocidas (ébi) representan longevidad, los frijoles negros (kuromame) diligencia, las huevas de arenque (kazunoko) fertilidad.

El osechi tradicional está pensado para durar varios días sin calentarse — históricamente porque los primeros días del año no se cocinaba. La comida moderna ha evolucionado y hay osechi de diseño, osechi de restaurantes famosos, incluso osechi de McDonald’s Japón (un fenómeno real). Pero la caja lacada con los platos dispuestos en capas sigue siendo la imagen central de la mesa del Año Nuevo.

El ozoni (お雑煮) es una sopa que se come el 1 de enero por la mañana con mochi dentro. La receta varía enormemente por región: en Tokio el caldo es claro (dashi de kombu y katsuobushi) con mochi rectangular; en Kioto el caldo es miso blanco con mochi redondo. Es uno de los platos más regionales de toda la cocina japonesa.

Las nengajo

Las nengajo (年賀状) son tarjetas postales de Año Nuevo que se envían para que lleguen el 1 de enero. Japan Post tiene un servicio especial: si las depositas antes de una fecha límite en diciembre, las guardan y las reparten todas el día de Año Nuevo. Millones de tarjetas se envían cada año — aunque la tradición ha disminuido mucho con el auge del smartphone.

Las nengajo tienen un diseño basado en el animal del zodiaco chino del año entrante (en Japón se usa el mismo zodiaco de 12 animales). Diseñar y enviar las nengajo a familia, amigos y compañeros de trabajo es una tarea que ocupa a mucha gente en diciembre.

Lo que cierra y lo que no

Los primeros tres días de enero (llamados Sanganichi, 三が日) son los más festivos y también los más cerrados. Las tiendas pequeñas, muchos restaurantes y las oficinas cierran. Los grandes almacenes y los centros comerciales abren, algunos desde el mismo 1 de enero — de hecho las rebajas de enero (fukubukuro, las bolsas sorpresa con productos a precio reducido) son un fenómeno propio.

Los templos, santuarios y los parques públicos están abiertos y llenos de vida. Los transportes públicos funcionan aunque con horarios festivos. Si viajas en esas fechas, planificar las comidas con antelación es más importante que en cualquier otra época del año.

El Año Nuevo para los residentes

Vivir en Japón durante el Oshogatsu tiene algo de encantador y algo de claustrofóbico. Las ciudades se quedan casi desiertas — la gente vuelve a su ciudad natal (inaka, 田舎) para pasar las fiestas con la familia. Tokio en enero puede tener una calidad de silencio que no tiene en ningún otro momento del año. Las reuniones familiares japonesas del Año Nuevo son largas, con mucha comida, muchos juegos de mesa tradicionales (karuta, sugoroku) y el primer sobre de dinero para los niños, el otoshidama (お年玉).

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